El plástico representa una crisis para la salud humana y planetaria. Es necesario adoptar medidas a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos para eliminar los efectos nocivos desde la extracción, la producción, el uso, el reciclaje y la disposición final. No es retórica: es la posición de las organizaciones de salud frente a la evidencia acumulada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado la presencia de microplásticos en el agua potable, los alimentos y el aire que respiramos. Estudios recientes apuntan a que los nanoplásticos y microplásticos podrían constituir factores de riesgo emergentes para enfermedades cardiovasculares y otra investigación los vincula con procesos inflamatorios y enfermedades no transmisibles.

Salud sin Daño y su estrategia

El Plan Estratégico Internacional 2024-2028 de Salud sin Daño centra su estrategia en la mitigación y adaptación al cambio climático, así como en la eliminación gradual de los plásticos, garantizando que las políticas, prácticas y discursos del sector salud a nivel mundial presenten una visión unificada de una transición justa.

Este trabajo "tiene un marco en una planificación de cinco años a través del plan estratégico internacional que, de alguna manera, busca consolidar el cambio climático, los plásticos y la salud como áreas clave para que el sector pueda reducir su huella de carbono", explica Jaquelina Tapia, gerenta técnica de programas de Salud sin Daño para América Latina y el Caribe.

La iniciativa Menos plástico, más salud es la expresión concreta de ese compromiso en la región. Dirigida a los miembros de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables en América Latina y el Caribe, busca fomentar la reducción, sustitución y/o eliminación de productos plásticos, promoviendo prácticas más sostenibles sin comprometer la calidad, la seguridad y la eficacia de la atención médica. 

El sector salud no es observador: es protagonista

El sector salud consume enormes cantidades de plásticos, muchos de ellos innecesarios o utilizados en exceso. No obstante, el sector ha demostrado que es posible prestar un servicio de calidad mediante prácticas sostenibles que reducen los plásticos de un solo uso. 

Eso es exactamente lo que están demostrando hospitales de la Red Global en Argentina, Colombia, Ecuador y otros países de la región a través de su participación en las mesas técnicas regionales y en el ciclo activo de testimonios, así como del uso de herramientas concretas como la lista de chequeo para la desplastificación, los recurso de diagnóstico de compras y de auditoría de residuos, y el curso de 10 sesiones sobre plásticos, clima y salud, disponibles de forma gratuita. Estas experiencias no sólo aportan aprendizajes prácticos, sino que fortalecen la visión regional de un sistema de salud más resiliente, eficiente y alineado con los objetivos globales de sostenibilidad.

El informe ”Hospitales que curan el planeta” 2025 muestra que los establecimientos de salud de la región lograron una reducción promedio anual del 2,95% en la generación de residuos peligrosos y recuperaron más de 27.800 kilos de materiales reciclables en 2023. Estas son cifras todavía modestas, pero medibles y replicables.

Lo que viene

Está previsto que el proceso de negociación del Tratado Global sobre Plásticos (INC) retome sus reuniones este año en Ginebra. Los resultados y las diferentes iniciativas que han logrado articularse con las instituciones "han permitido llevar la voz y posicionar al sector salud de manera activa en esta instancia de negociación", subraya Tapia. "Tenemos la capacidad para liderar la transformación hacia modelos más sostenibles", agrega. 

La desplastificación no es un objetivo ambiental secundario. Es una decisión de salud pública, una acción climática y un liderazgo institucional. En América Latina y el Caribe, los hospitales ya están demostrando que se puede.

¿Su institución ya inició este proceso? Las herramientas están disponibles aquí